Sea cual sea la historia.
Historias pequeñas. Verdades grandes.
Tu empresa, contada como una historia.
Cine para un día que no se repite.
Un buen vídeo corporativo no consiste en mostrar una empresa. Consiste en que quien lo vea entienda quién eres, qué haces y por qué confiar en ti.
Rodamos para marcas con el mismo enfoque que llevamos a la ficción: cada plano tiene un propósito. El resultado son piezas que no solo enseñan lo que haces, sino que hacen que tu cliente quiera trabajar contigo.
Cada enlace, cada evento tiene un ritmo, una luz e historia propia. Nosotros venimos del cine: observamos y esperamos para capturar los momentos que construirán la película que te emocione hoy y dentro de muchos años.
Hablemos
Nos fijamos en los gestos que no se preparan, en los silencios que hablan por sí solos y en las emociones que aparecen cuando nadie las busca. La fotografía, el sonido, el movimiento de cámara y el montaje forman parte de una misma mirada: crear piezas capaces de transmitir no solo lo que ocurrió, sino todo lo que se sintió.
Cuéntanos tu historia«Consiguieron captar lo que hacía especial nuestra boda.»
«Ver el vídeo fue como vivir de nuevo nuestro día.»
Todo empieza mucho antes de encender la cámara. Escuchamos, planificamos y damos forma a cada detalle para que la historia fluya de manera natural.
La cámara acompaña, observa y espera el momento adecuado. Filmamos con sensibilidad para capturar la autenticidad de cada escena.
El montaje transforma los instantes en un relato. La música, el sonido y el etalonaje terminan de dar vida a una película con identidad propia.
Venimos de la ficción, donde cada plano, cada luz y cada silencio tienen un propósito. Esa forma de mirar es la que llevamos a cada proyecto, ya sea un cortometraje, un evento o contar tu empresa.
Nos interesa la emoción por encima del artificio. Observamos antes de intervenir, buscamos la belleza en lo auténtico y construimos relatos con una estética cuidada y una narrativa cinematográfica.
No trabajamos con fórmulas ni repetimos la misma manera de contar. Cada historia tiene su propio ritmo, su propia luz y una forma única de ser filmada. Creemos que un buen audiovisual no solo muestra lo que pasó, hace que vuelvas a sentirlo.
En circuito de festivales
En postproducción
Carreras, reportajes para clubs, eventos solidarios...
Cine para un día que no se repite.
Sí. Nuestra base está en Valencia y rodamos en toda España: Comunidad Valenciana, Murcia, Cataluña, Madrid y donde haga falta. También en el extranjero si el proyecto lo pide. La distancia nunca es un motivo para decir que no: el desplazamiento se calcula en cada proyecto según los kilómetros, los días de rodaje y si hace falta pernoctar, y aparece detallado en el presupuesto desde el principio.
No trabajamos con paquetes cerrados: ninguna boda se parece a otra, así que el presupuesto se construye para cada una. Como referencia, lo más económico que hemos rodado fueron 600 €: una pieza corta, un solo videógrafo y cobertura de ceremonia y convite. A partir de ahí el precio sube con los medios humanos y técnicos que pide el rodaje, las horas de cobertura y la duración de la pieza final. Los vídeos corporativos siguen la misma lógica: dependen de lo que haya que contar y de los medios que haga falta poner. El desplazamiento se calcula aparte en cada proyecto. Tras una primera conversación te pasamos un presupuesto en firme y sin compromiso, con el detalle de qué incluye.
Un wedding film cuenta una historia con recursos propios del cine para que el espectador vuelva a sentir lo que vivió. Un vídeo de boda documenta los momentos importantes del enlace en orden cronológico y prioriza registrarlo todo. Por ejemplo, en un vídeo convencional la música acompaña a las imágenes; en un wedding film la música forma parte del relato y modula la emoción del espectador.
Un videógrafo de bodas suele trabajar solo o en pareja y cubre la jornada registrando lo que va ocurriendo. Una productora llega con el equipo repartido en roles — dirección, cámara, sonido, montaje — y con un trabajo previo de preproducción: hablamos contigo antes, decidimos qué queremos contar y planificamos cómo rodarlo. En ZF Studio venimos de la ficción, así que tratamos una boda como una película: con plan de rodaje, cuidado del sonido directo y un etalonaje final.
Sí. Lo llamamos honeymoon film y es el formato más reciente que hemos incorporado: os acompañamos unos días del viaje de novios y volvemos con una pieza corta, rodada con la misma mirada que un wedding film. Funciona bien cuando el viaje tiene un paisaje, un ritmo o una experiencia que merece contarse, y funciona aún mejor como continuación del vídeo de boda: la misma historia, un capítulo más. Al ser un formato a medida, el planteamiento y el presupuesto se hablan caso por caso.
Escuchamos: conocemos vuestra marca, vuestros objetivos y la historia que queréis contar. Planificamos: definimos el enfoque creativo y organizamos el rodaje. Rodamos buscando siempre la naturalidad y la esencia. Editamos: transformamos el material en una pieza con ritmo, identidad y emoción.
La entrega de un wedding film arranca en un mes desde el rodaje, y a partir de ahí depende del formato y de la época del año. Sea cual sea el plazo, la fecha queda fijada por escrito en el contrato antes de empezar a trabajar: no damos una estimación aproximada para luego ir viendo. Preferimos dedicar el tiempo que la historia necesita, decirlo desde el principio y cumplirlo.
No creemos en las producciones en serie. Nos involucramos en cada proyecto desde la primera conversación hasta la entrega final. Venimos de la ficción y aplicamos esa misma sensibilidad al cine documental, las bodas y los proyectos corporativos. Cuidamos cada detalle porque entendemos que detrás de cada vídeo hay una historia que merece ser contada con honestidad y personalidad.
Porque no hacemos nada por inercia. Aportamos mirada fresca, tiempo real que dedicarte y la necesidad de que cada proyecto hable por nosotros.
Nosotros encontraremos la mejor forma de contarla.